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DESCOMPOSICIÓN

Descomposición nace en el punto exacto donde el cuerpo comienza a ceder y, al mismo tiempo, a decir la verdad. No como ruptura violenta, sino como un proceso lento, casi silencioso, en el que la materia revela lo que ha sostenido demasiado tiempo.

La piel se abre a otras formas: capas orgánicas, fragmentos translúcidos, huellas que no decoran, sino que evidencian. No hay ocultamiento, hay transformación. El rostro se inclina, los ojos se cierran, y en ese gesto el cuerpo deja de resistir para entregarse a su propio desgaste.

La descomposición aquí no es final, es tránsito. Un estado donde lo que duele se desarma para perder rigidez, para volverse permeable. La herida no se niega, pero tampoco se exhibe: se integra como parte del lenguaje corporal.

Cada imagen sostiene una tensión contenida entre fragilidad y permanencia. El cuerpo ya no es superficie, es proceso. Algo se desprende, algo persiste. Y en esa lenta disolución, aparece una forma distinta de belleza: la de aquello que se permite caer para, quizás, volver a respirar.

En Descomposición, el cuerpo no colapsa. Se transforma.

Técnica: Fotografía / medios mixtos

Formato: Impresión fine art

Dimensiones: Adaptables al espacio expositivo

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