
BESO
Esta colección nace en el umbral entre la herida y la ternura. El beso aparece como un gesto suspendido, no desde el contacto, sino desde la memoria del afecto. Un roce que no se consume, pero que permanece.
Los rostros se ofrecen en silencio, velados por formas orgánicas que no ocultan, sino que protegen. Flores que cubren la mirada como un acto de cuidado, transformando la fragilidad en un espacio íntimo de resguardo. Allí, el cuerpo deja de ser expuesto para convertirse en territorio sensible.
Cada imagen propone una pausa: un instante donde el dolor no desaparece, pero se suaviza. El beso, entonces, no es un acto físico, sino un lenguaje emocional que repara, que acompaña, que permite seguir respirando.
En Beso, la belleza no irrumpe, florece.
Técnica: Fotografía / medios mixtos
Formato: Impresión fine art
Dimensiones: Adaptables al espacio expositivo







