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KINTSUGI

Esta colección surge del dolor, buscando la luz. Es un acto de reparación que transforma las huellas de la memoria en un terreno fértil para el renacer.


Los cuerpos retratados son símbolos de dignidad y resistencia, envueltos en ramas y flores que evocan un pasado árido, pero que también representan la capacidad de florecer. Cada imagen es un acto de resiliencia que convierte la fragilidad en fortaleza.

Donde hay fractura, hay posibilidad de sanación. El arte se convierte en un puente que transforma sombras en belleza, creando un espacio donde el silencio encuentra voz.

Una imagen, en particular, revela esta dualidad: un rostro que se abre al silencio, acompañado por la memoria que ya no oprime, sino que encuentra reposo. Esta obra celebra la vida que resurge, demostrando que el dolor es un catalizador para el florecimiento.

 

Técnica: Fotografía / medios mixtos

Formato: Impresión fine art

Dimensiones: Adaptables al espacio expositivo

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